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Lucha interior. Catulo

1 marzo 2011

Lucha interior. Catulo

Si el hombre encuentra algún placer al recordar las buenas

acciones del pasado, cuando cree ser una persona leal,

y no haber violado el sagrado compromiso ni en pacto alguno

haber tomado en vano el numen de los dioses para engañar a los

hombres, muchas alegrías te estarán reservadas, Catulo,

para el resto de tu vida de ese amor no correspondido.

Pues todo el bien que los hombres pueden hacer o decir,

tú lo has hecho y lo has dicho.

Todo ha terminado por confiar en un corazón que no ha

correspondido. ¿Por qué,  pues,  atormentarte más?

¿Por qué no cobras valor y te repones tú mismo

y dejas de ser desgraciado oponiéndote a los dioses?

Difícil es romper de pronto con un amor duradero,

es difícil,  pero debes lograrlo como sea.

Es la única esperanza de salvación,  es la única victoria que

debes conseguir: hazlo, tanto si puedes como si no.

Catulo fue un representante esencial para la poesía latina (Verona 84-54 a.C.).  Se estableció el 62 a. C.,  introduciéndose en los cenáculos literarios de sus amigos formando un grupo poético que revolucionó la poesía épica de aquellos tiempos.

De la violenta pasión que despertó en Catulo su amor por Lesbia, dio lugar a varios poemas escritos con una sensibilidad increíble, y tan reales e íntimos que despierta las emociones del lector espontáneamente. Tardó en recuperarse a duras penas de este amor y eso se refleja en cada línea de sus poemas,  incluyendo el que yo he escogido.  La originalidad de Catulo consiste en haber sido el primero en haber iniciado la elegía romana con sus rasgos específicos de subjetividad,  autobiografismo e intimidad.

Este poema habla,  como una gran parte de los escritos de este libro,  de su amor por Lesbia.  Pero su amor por Lesbia en un momento que toca su fin, en el que Catulo se da cuenta de que ese amor no es correspondido y de que la vida continúa.  Refleja esa sensación de que amando tanto a alguien no acabará nunca ese sentimiento de impotencia,  tristeza y esa sensación de que tu mente está saturada con ese pensamiento y esa esperanza continua, esa esperanza que Catulo la denomina como tormento,  como oposición a los dioses,  ya que no tiene nada más que hacer,  y sigue pensando en Lesbia y en lo que podría ser o podría haber sido.

Es un poema en el que él mismo es la víctima del dolor que causa la simpleza de amar y no ser correspondido,  un tópico,  pero al fin y al cabo una de las cosas que más daño pueden hacerte y más complicado es acabar con ellas. Catulo es un hombre realista y consciente de que no ha hecho nada malo respecto a Lesbia,  ‘’ Pues todo el bien que los hombres pueden hacer o decir,  tú lo has hecho y lo has dicho’’. Y es cierto,  Catulo estaba enamorado de esa mujer,  pero las cosas a veces no salen como uno espera,  y aunque nadie sea culpable,  los sentimientos no son recíprocos o las situaciones de las personas son diferentes.

Al final del poema habla de otro tipo de esperanza de la que he mencionado antes,  es la esperanza realista de salir de ese túnel,  la esperanza de que algún día pueda olvidar a Lesbia y vivir,  volver a enamorarse y ser una nueva persona.  Él mismo se obliga a abandonar ese amor, tanto si puede como si no, es la única opción; ya que Catulo ama a Lesbia, pero también ama la vida en sí, y aunque no lo parezca, es un hombre optimista y desea continuar.  Tiene miedo de estar siempre triste y melancólico, y lo que él desea es satisfacer a las personas y estar arropado por sus seres queridos.

Este poema me ha gustado mucho, lo veo lleno de sentimiento y muy realista,  es algo que a todos les ha pasado alguna vez y sienten eso que Catulo describe de una forma tan cercana. Se siente cercano,  porque tienes esa certeza de que él está sintiendo cada palabra que escribe con todo su ser,  que lo ha pasado así por Lesbia y que los sentimientos son los mismos sin importar en qué época hayamos nacido o de que raza seamos. Siempre que existe un sentimiento de amor verdadero hacia una persona que no siente lo mismo por ti,  todos nos sentimos como Catulo dice sentirse en este poema.

Me ha recordado este poema a un cuadro de Frida Kahlo.  En el cuadro se refleja la obsesión que tenía la pintora por su marido, Diego Rivera, del que estaba locamente enamorada.  Llegó un punto en el que Diego estaba cansado, y en esa época tuvo una relación amorosa paralela.  El rostro representado mira al espectador con mirada triste.  Los largos cabellos se han enredado en su cuello y amenazan con estrangularla.  Refleja el sentimiento de saturación mental que he descrito antes,  la sensación de que toda tu cabeza gira alrededor de dicha persona y da lugar a una obsesión,  como la que tenía Catulo por Lesbia, dando a saber que daría la vida por ella y que todo se reduce a su amor.

Diego y yo. 1949

También, otro tema de la actualidad al que le he visto mucha similitud con el tema, es una canción del grupo de los ‘’Delinqüentes’’, que se llama La Madriguera.  El nombre es debido a las ansias del enamorado de crear una madriguera para ella, un lugar para estar los dos juntos, pero no es correspondido.  Se refleja muy bien en la frase: ‘’Cuando me faltas tengo mono en la cama de desayunarte todas las mañanas, pero viendo como está el panorama, será mejor que cuente mis garrapatas…’’ También el último párrafo refleja lo que he dicho de la esperanza:  “y si viene un día una brisa que a mí me guie hasta tu bosque volaré yo de la alegría que no quiero que vengan vientos del norte…’’ de la esperanza de Catulo de volver a sentir a Lesbia y también de volver a ser feliz, sin saber cómo pero deseando no estar triste.

Niña ¿qué tristeza hay en tu alma,
qué pena están gritando tus pupilas?
Quisiera yo unirme a ti con un par de grapas,
pero tú te cansaste de mi camisa.
Como yo soy pa’ ti una rata
por las flores de este carril
tus papeles llenan mis baúles
corazones de tinta y de jazmín.

Porque tenía yo para los dos
una madriguera
con colchones en el suelo
con un grifo y una manguera
pobre sería yo si tuviera que callarme
que los dos pasamos hambre de comernos todas las tardes…

Cuando me faltas tengo mono en la cama
de desayunarte todas las mañanas
pero viendo cómo está el panorama
será mejor que cuente mis garrapatas
,
y si viene un día una brisa
que a mí me guie hasta tu bosque
volaré yo de la alegría,
que no quiero que vengan vientos del norte…

María Merino

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Catulo. Poema VIII

19 diciembre 2009

POEMA VIII

Pobre Catulo, deja de hacer locuras,

y da por perdido lo que ves que se perdió.

En otro tiempo brillaron para ti soles resplandecientes,

cuando corrías adonde te llevaba una niña

amada por mí como no lo será ninguna.

Entonces eran aquellod innumerables goces

que tú querías y la amada no rehusaba.

Verdaderamente brillaron para ti resplandecientes soles.

Ahora ella ya no quiere; tú, insensato, no la quieras tampoco,

y no persigas lo que huye,ni entristezcas tu vida,

sino obstinadamente resiste y no cedas.

Adiós, niña; Catulo no cede,

y no te buscará ni solicitará contra tus deseos.

Pero tú te quejarás cuando nada se te pida.

¡Ay de ti, miserable! ¡Qué vida te espera!

¿Quién se acercará ahora a ti? ¿Quién te encontrará hermosa?

¿A quién amarás ahora? ¿De quién dirán que eres?

¿A quién besarás? ¿A quién morderás los labios?

Pero tú, Catulo, mantente firme y no cedas.

Catulo (Verona 84-54 a.C.) es uno de los mayores representantes de la poesía lírica romana. También es el mayor representante de un grupo de poetas llamados los neotéricos o poetae novi, quienes defendían, entre otras cosas, el arte por el arte. Una de las cualidades de Catulo era ver las dos caras de la moneda de un mismo momento: felicidad y tristeza a la par, orgullo y humildad, amor y odio… en definitiva, era un poeta muy versátil, en el que predominaban todo tipo de sentimientos (un claro ejemplo de esto podría ser su poema ‘Odi et amo…’). Y es ahí dónde radica la importancia de Catulo en la historia de la lírica, pues su capacidad para unir sentimientos tan dispares en una misma situación es realmente asombrosa, e hizo que la lírica no fuese sólo para sentimientos puros y románticos. Además, el autor crea sin tapujos una poesía erótica y directa, cosa que también choca si tenemos en cuenta el siglo en el que se escribió (I a.C.).  Catulo, al escribir, se deja llevar por sus sentimientos, aunque no descuida la  métrica o la selección del vocabulario. Así pues, este autor consigue combinar una temática distinta e interesante con una perfección formal.

El poema VIII va dirigido, como de costumbre, a su amada Lesbia. Podemos observar en el poema por un lado el amor que siente hacia la muchacha, pues durante la primera parte del poema no critica a Lesbia, sino que se lamenta de sí mismo, rogándose que no haga más tonterías. Pero, también como es costumbre en el autor, llega un momento en esta misma poesía en el que aflora el orgullo, y pasa de reprocharse a sí mismo sus actos a criticar los suyos, preguntándole quién le amará si no es él. Así, Catulo pasa de sentir el sufrimiento más puro a mostrar su dignidad más arrogante. Este sentimiento además, no sólo lo ha sufrido Catulo, pues todos hemos podido sentirnos de algún modo identificados en esta poesía: todos hemos vividos situaciones en las que nos ha podido el orgullo cuando sabíamos que no teníamos razón o viceversa.

Gonzalo Cordero

Catulo en el siglo XX

20 febrero 2009

   Los autores españoles de la segunda mitad del siglo XX, en sus intentos de renovación poética, han buscado en ocasiones la inspiración en poetas latinos, convirtiendo a Catulo en uno de los maestros más apreciados. Tanto el mito del laberinto como la historia de Ariadna han sido temas de creaciones literarias; la más famosa la constituye el poema de Jorge Guillén “Ariadna en Naxos” que recrea el mito de Ariadna que, siendo diosa, en este poema tiene un comportamiento de mujer.

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Jorge Guillén

Catulo fue el máximo exponente de una sensibilidad nueva, rompiendo totalmente con los parámetros sociales y morales que imperaban en su tiempo. Fue asiduo desde joven a los salones de la plutocracia romana y formaba parte de los llamados “poetas nuevos”, educados en Grecia por tutores griegos. Se trataba de un grupo que pretendía renovar la poesía lírica latina con una métrica novedosa y una sensibilidad distinta, muy ligada a la opulencia en la que habían nacido y al ocio que practicaban. Catulo organizaba sus poemas de forma armoniosa, coherente, haciendo de ellos un calculado edificio poético.

En uno de los poemas de Catulo (el número 64, Las bodas de Tetis y Peleo) una de sus partes, titulada Ariadna en Naxos, es en la que se inspira Jorge Guillén:


Mira Ariadna hacia el mar:

Implacable su azul.

Y más despacio escruta el horizonte.

Es pavorosa, bajo tanto cielo.

La soledad sin mínima esperanza

De salvación. ¿No existe más que Naxos,

Olvidado, perdido?

Y la creciente angustia

Redoble en la garganta sus ahogos.

Una hija de rey

se dispone a la muerte.

Abandono ya es hambre

¿Habrá ya algún destino

Que penda sobre Ariadna, sobre Naxos?

La en absoluto sola

Columbra anulación.

¿Anulación? Quién sabe.

Un azar —¿por qué no?—

Puede irrumpir en el minuto mismo

—¡Luz!— de algún cruzamiento,

Fasto o nefasto azar,

Resurrección, transformación, sorpresa

Creadora, quién sabe.

Ariadna, tan exhausta,

Todavía subsiste.

El tiempo agonizante es inconsciencia,

Pesadilla indolora.

Tal mutismo recubre el desamparo

Que exije ya mudanza,

Algún novel rumor.

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blb045682 Guillén recrea este mito “desde dentro, actualizándolo y  humanizándolo o, de otro modo,  sublimando el amor humano hasta categorías universales. Y ello también dentro de una estructura musical suficientemente conocida, la de cantatas y madrigales. Gracias a este poema lírico el mito se ha hecho amor y, dentro de una tradición cultural que es la nuestra, ha conseguido la eternidad de las criaturas mortales”.

Como podemos observar,  los temas de Catulo, tanto los amorosos como los mitológicos, han sido objeto de inspiración durante el paso de los siglos, pasando desde otros autores latinos como Virgilio en las Bucólicas hasta los autores del siglo XX como éste.

 

Catulo y Antonio Colinas

19 febrero 2009

Uno de los autores que hacen referencia a Catulo es Antonio Colinas
(León, 1946),  quien en su Sepulcro en Tarquinia, publicado en 1975,
nos brinda un último pasaje que hace alusión al carmen 31 de Catulo:

Paene insularum, Sirmio, insularumque
ocelle, quascumque in liquentibus stagnis
marique vasto fert uterque Neptunus,
quam te libenter quamque laetus inviso,
vix mi ipse credens Thyniam atque Bithunos
liquisse campos et videre te in tuto.

O quid solutis est beatius curis?…

de la siguiente manera:

Si me vieras ahora junto al fuego,
penetrado de ti, de tu recuerdo,
hay tanta nieve fuera y sin embargo
aún pasa por mi mente aquella villa
de Catulo que imaginamos juntos,
no la villa con minas de Sirmione
con música ligera y gente rubia
bailando sobre el puente hecho de barcas,
no donde Joyce y Pound se han encontrado
(debieron ser tan dulces los olivos
de entonces, cuando el lago devoraba
el sol y era de fuego cada ola,
olas de verde fuego, cuántos peces,
desde los miradores y qué hermosas
las doncellas del templo y de los baños,
Sirmio, Sirmio de entonces, la dilecta
entre las islas bellas de aquel lago,
cuando la flor llegaba a los almendros
tú, Catulo, poeta de Verona,
viajabas a Asia, Sirmio, Sirmio,
llena de labios rojos y de cráteras)…

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Antonio Colinas

En conclusión,  Colinas se inspiró
en Catulo para este poema,  e incluso algún verso está traducido
casi literalmente

Referentes de Catulo

15 febrero 2009

La compañía de danza contemporánea dirigida por Tania Pérez- Salas dio a conocer la puesta en escena de Clodia la impúdica, basada en uno de los poemas que dedicó Catulo a su amada, cuando se enteró de su infidelidad. Fue escenificada en el Palacio de Bellas Artes, acompañada con la música del compositor Carl Orff, quien adaptó los versos del poeta en una partitura que tituló Catulli Carmina.
Aparecieron quince bailarines en escena para trasmitir, mediante el lenguaje corporal, la pasión, el incesto, la infidelidad y el amor.

Aún siendo poesía de la época de la Roma antigua, el tema no es diferente de lo que nos rodea en la actualidad: “mujeres infieles, perversas y cautivadoras”
Tania Pérez-Salas, quien interpretó a Clodia, dijo que esta mujer de la Roma antigua fue liberal, sofisticada y sin miedos, pues retaba constantemente a la muerte, al sexo y a la pasión. “La obra narrará la vida de Clodia, quien decidió convertirse en una prostituta después de haber perdido a su hermano, que era el amor de su vida”, contó.
La trágica historia de Clodia inició cuando se enamoró de su hermano y que desafortunademente murió. Después de esta pérdida, decidió entregar su vida a un prostíbulo, donde conoció a Catulo.
Catulo se enamora perdidamente de ella, pero las infidelidades no las toleró y decidió dejar a su amada, a pesar del dolor que esto le ocasionaría.

Entre las obras más famosas de Catulo están sus llamados Catulli Veronensis liber, que evidencian profunda pasión, devoción, desprecio y odio hacia una dama misteriosa, identificada únicamente como Lesbia.

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Tania Pérez-Salas

Referentes de Catulo

15 febrero 2009

A lo largo de la historia, muchos poetas se han servido de la poesía de Catulo para crear su propia obra, incluyendo versiones de sus poemas o tratando sus mismos temas.De esta manera, podemos encontrar numerosos referentes de la obra de este autor en la poesía actual, pero la obra de Catulo no repercutió sólo en la poesía.A continuación vamos a ver cómo la obra de este poeta latino ha servido también de inspiración a grandes músicos como Carl Orff.

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Carl Orff fue un compositor alemán del Neoclasicismo musical que continuó con la corriente creada por Igor Stravinsky.Éste es sobre todo conocido por Carmina Burana, obra que se estrenó en Fráncfort del Meno en 1938. Se trata de una cantata perteneciente a una trilogía que  también incluía Catulli Carmina( 1943) y Trionfo di Afrodita en la que reflejaba su interés por la poesía grecolatina, pues la letra de los Catulli Carmina es obra de Catulo y Trionfo di Afrodita es una selección de textos de Catulo, Safo y Eurípides.

Estas dos partes de la trilogía y en particular Catulli Carmina, tratan los poemas de Catulo en los que muestra su amor por Lesbia, quien no corresponde con fidelidad al amor entregado por Catulo y finalmente  éste termina por rechazarla al contemplar todo el daño que ha sufrido. Esta obra contiene uno de los poemas más famosos y reconocidos de Catulo, Odi et amo, considerado uno de los mejores de su obra y que podemos escuchar a continuación.


Para terminar con Catulo, por ahora

14 febrero 2009


¿Os acordáis de la 76 de Catulo? Su renuntiatio amoris, su dolor por la pérdida de Lesbia, sus ansias de sanar ese dolor…

Si qua recordanti benefacta priora voluptas
est homini, cum se — cogitat esse pium
nec sanctam violasse fidem, nec foedere nullo
divum ad fallendos — numine abusum homines:
multa parata manent in longa aetate, Catulle,
ex hoc ingrato — gaudia amore tibi.
nam quaecumque homines bene cuiquam aut dicere possunt
aut facere, haec a te — dictaque factaque sunt:
omnia quae ingratae perierunt credita menti.
quare cur te iam — amplius excrucies?
quin tu animo offirmas atque istinc teque reducis,
et dis invitis — desinis esse miser?
difficilest longum subito deponere amorem,
difficilest, verum hoc, — qua lubet, efficias:
una salus haec est, hoc est tibi pervincendum,
hoc facias, sive id — non pote sive pote.
o di, si vestrumst misereri, aut si quibus umquam
extremo, iam ipsa — in morte, tulistis opem,
me miserum aspicite et, si vitam puriter egi,
eripite hanc pestem — perniciemque mihi!
quae mihi, subrepens imos ut torpor in artus
expulit ex omni — pectore laetitias.
non iam illud quaero, contra ut me diligat illa,
aut, quod non potis est, — esse pudica velit:
ipse valere opto et taetrum hunc deponere morbum.
o di, reddite mi hoc — pro pietate mea!

Esta es una versión del profesor García Calvo, un experto en Poética, un maravilloso recitador:

Si uno en el recordar los bienes que antes hiciera
halla placer, al pensar — que él era bueno y lo es
y que ni santa fianza quebró ni a trueque ninguno
nombre de dios malusó — para a los hombres burlar,
muchos guardados entonces por largos años, Catulo,
de este maldito amor — gozos te esperan a ti:
pues lo que bien pueda un hombre decir o hacer a los otros,
tanto has hecho tú, — tanto tú dicho de bien;
todo lo cual se perdió, a un alma ingrata fiado.
Conque ¿por qué vas tú — a darte martirio ya más?
¿Qué, si no esfuerzas el ánimo y ya de ahí no te sacas
ni, contra venia de dios, — dejas de ser infeliz?
Duro lo es, un largo amor de repente dejarlo.
Duro lo es; pero así — has, como sea, de hacer:
ésta es la sola salud; esto tienes que conseguirlo;
esto has de hacer, da igual — si es imposible o si no.
Dioses, si hay en vosotros piedad, o si a alguien quisisteis,
a punto ya de morir, — última ayuda traer,
a mí, desgraciado, miradme, y si vida pura he llevado,
esta peste arrancad — y esta rüina de mí,
que, como una modorra escurriéndose en mis entrañas,
del corazón de raíz — toda alegría arrojó.
No ya aquello pretendo de que ella me corresponda
o, lo que no puede ser, — quiera vivir con pudor:
pido estar yo sano y dejar mi negra dolencia:
dioses, con esto pagad — lo que de bueno haya en mí.

En el blog Campos de fresa podéis oírlo recitar ambos poemas. ¡No os lo perdáis!

Referentes de Catulo.

7 febrero 2009

Actualmente, es sencillo encontrar cientos de referentes, imitaciones o menciones a Catulo a lo largo de la historia.

Con el Renacimiento, al volver a nacer la literatura grecorromana, autores como Cristóbal de Castillejo, crearon un poema amoroso en honor al poeta latino del s.I a.C. Esto es posible debido a la actualidad de sus temas, al fin y al cabo, el amor es el tema a elegir por excelencia.

También escritores tan importantes como Quevedo, lo nombran en sus cartas. Así, cuando Quevedo se vio recluido en un monasterio, dedicado a la lectura, escribe la Carta moral e instructiva a su amigo, Adán de la Parra, pintándole por horas su prisión y la vida que en ella hacía:

Desde las diez a las once rezo algunas devociones, y desde esta hora a la de las doce leo en buenos y malos autores; porque no hay ningún libro, por despreciable que sea, que no tenga alguna cosa buena, como ni algún lunar el de mejor nota. Catulo tiene sus errores, Marcus Fabius Quintilianus sus arrogancias, Cicerón algún absurdo, Séneca bastante confusión; y en fin, Homero sus cegueras, y el satírico Juvenal sus desbarros; sin que le falten a Egecias algunos conceptos, a Sidonio medianas sutilezas, a Ennodio acierto en algunas comparaciones, y a Aristarco, con ser tan insulsísimo, propiedad en bastantes ejemplos. De unos y de otros procuro aprovecharme de los malos para no seguirlos, y de los buenos para procurar imitarlos.

De todas formas, aquí nos centraremos en el estudio de Catulo en Pedro Salinas, célebre autor de la Generación del 27.

Es fácil llegar a la conclusión de que Pedro Salinas leyó a Catulo en su juventud, probablemente en latín. Entre ambos poetas median veinte siglos de tradición.

Para comenzar, veremos ambos poemas, y sacaremos sus puntos comunes:

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum seueriorum
omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt:
nobis, cum semel occidit breuis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
conturbabimus illa, ne sciamus,
aut nequis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.

¡Sí, todo con exceso:

la luz, la vida, el mar!
Plural, todo plural,
Pedro Salinas, escritor de la generación del 27.

Pedro Salinas, escritor de la generación
del 27.

luces, vidas y mares.
A subir, a ascender

de docenas a cientos,
de cientos a millar,
en una jubilosa
repetición sin fin,
de tu amor, unidad.
tablas, plumas y máquinas,
todo a multiplicar,
caricia por caricia,
abrazo por volcán.
Hay que contar los números.
Que cuenten sin parar,
que se embriaguen contando,
y que no sepan ya
cuál de ellos será el último;
¡qué vivir sin final!
Que un gran tropel de ceros
asalte nuestras dichas
esbeltas, al pasar,
y las lleve a su cima.
Que se rompan las cifras,
sin poder calcular
ni el tiempo ni los besos.
Y al otro lado ya
de cómputos, de sinos,
entregarnos a ciegas
-¡exceso, qué penúltimo-!
a un gran fondo azaroso
que irresistiblemente
está
cantándonos a gritos
fúlgidos de futuro:
“Eso no es nada, aún.
Buscaos bien, hay más”

Podría pensarse que las ideas son similares en ambos poetas sin que uno imite o emule al otro deliberadamente; los paralelismos se deberían entones a mera coincidencia, a necesidades expresivas semejantes. Sin embrago en ambos están presentes los números, la progresión numérica por suma (Catulo) o por multiplicación (Salinas) referida a los besos de aquel y a los diversos gestos de amor (caricias, abrazos, besos) en este.

En los dos, las operaciones aritméticas son grandes cantidades que sirven para expresar un amor inmenso. De igual modo, la ruptura de las cuentas está presente en ambos poemas, en un afán compartido por alcanzar un amor ilimitado.

Si bien, también es cierto, que Catulo nombra a Lesbia en el primer verso, mientras que Salinas no nombra a su amada, pero en una de las primeras “secuencias” de júbilo, exclama el poeta: Me iré, me iré con ella / a amarnos, a vivir.

Por otra parte, tampoco están presentes en el autor del 27, las amenazas que acechan a los amantes en Catulo, los rumores de los viejos ni el carácter ineludible de la muerte. En Salinas adquiere, por el contrario, mayor importancia el arrebato amoroso que se lanza si contenerse hacia lo infinito.

También en Catulo, encontramos la vida asociada a la luz y al sol, la muerte a la noche. En su poema, los amantes triunfan momentáneamente sobre el tiempo.

En la composición de Salinas, si bien el amor no se introduce al inicio de la composición, sí lo hacen la luz y la vida, que exige en exceso, en plural: luces, vidas y mares. Luces en plural, como los soles de Catulo. El mar, en cambio en un elemento nuevo muy típico de Pedro Salinas.

Éste último, no evoca la muerte, como Catulo, sino que se queda en la vida y en sus aspectos más brillantes y explosivos.

Por último, decir que Catulo se muestra consciente en numerosas ocasiones de que su pasión rompe con lo establecido, con las convenciones sociales. Algo similar ocurría con el amor del poeta hispánico, que determinó que Pedro Salinas se aproximara por momentos a la poesía de Catulo, sin perder su estilo innovador.

Así en Salinas se muestra el anhelo, tras el encuentro amoroso, de situarse en un mundo nuevo, que comienza con la abolición del antiguo. La amada llega como un vendaval destruyendo “murallas, nombres, tiempos”

Enterraré los nombres, los rótulos, la historia

Iré rompiendo todo

Lo que encima me echaron

Desde antes de nacer.

Catulo y El Canto Del Loco. literatura_latina

27 enero 2009

En el próximo apartado visualizaremos la similitude que existe entre algunas poesías de Catulo y las canciones actuales.

·Esto es un extracto de una cancion del canto del loco, un grupo musical del siglo XXI.

Y eso es lo que quiero besos, besos.
todas las mañanas me despierten besos,
sea por la tarde y siga habiendo besos.
Y luego por la noche me den mas besos “pa” cenar.

·Y sin embargo esto es otro extracto sacado de una de las poesías de Catulo, titulada: Besos para Catulo.
Esta poesía está escrita en el siglo I a.C.

“…Dame mil besos, después dame cien
luego otros mil, luego otros cien
después hasta dos mil, después otra vez cien

:::Realmente, si sacasemos estas dos estrofas fuera de contexto, es casi imposible deducir o averiguar cuál es la actual y cuál es la del siglo I a. C.
Entre otras cosas podemos observar que la forma de amar, de ver el amor y el sentimiento amoroso enre dos personas no ha cambiado nada prácticamente en más de 22 siglos. También podemos deducir de ahí, entre otras cosas,  lo avanzado que era Catulo para su época.

Manu Estévez

SIGNA TECTA

27 enero 2009

SIGNA TECTA

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Los temas de la poesía de Catulo son diversos, y en ellos se distinguen varios de los tópicos literarios clásicos, los elementos ocultos del poema (Signa Tecta). Gran parte de las poesías de Catulo giran en torno a su gran pasión: Lesbia, a la que dedica muchos de ellos, directa o indirectamente, tanto demostrándole su amor, como increpándola tras su ruptura. Aparte de estas poesías, también existe otra variedad de temas: Piezas ligeras, invectivas personales y políticas, narraciones mitológicas o epigramas picantes.


Se puede ver en sus poemas el clásico tópico literario Carpe Diem -vivir la vida y disfrutar de ella- con facilidad, unido a su eterno amigo Tempus Fugit -la fugacidad del tiempo y de la vida- y un claro ejemplo es el poema Besos para Catulo:

“Vivamos, querida Lesbia, y amémonos,

Y las habladurías de los viejos puritanos

Nos importen todas un bledo.

Los soles pueden salir y ponerse;

Nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,

Tendremos que dormir una noche sin fin.

Dame mil besos, después cien,

Luego otros mil, luego otros cien,

Después hasta dos mil, después otra vez cien;

Luego, cuando lleguemos a muchos miles,

Perderemos la cuenta para ignorarla

Y para que ningún malvado pueda dañarnos,

Cuando se entere del total de nuestros besos”

Cuando su relación con Lesbia finaliza, se refleja en sus poemas con facilidad, pues pasa a reprochar en ellos todos los defectos de su amada y a determinar su propia renuncia a su amor. Éste tópico es Renuntiatio Amoris, y se refleja en varios poemas, pero sobre todo en Renuncia de Amor:

“Desgraciado Catulo, deja de hacer tonterías,

Y lo que ves perdido, dalo por perdido.

Brillaron una vez para ti soles luminosos,

Cuando ibas a donde te llevaba tu amada,

Querida por ti como no lo será ninguna.

Entonces se sucedían escenas divertidas,

Que tú buscabas y tu amada no rehusaba.

Brillaron de verdad para ti soles luminosos.

Ahora ella ya no quiere; tú, no seas débil, tampoco,

Ni sigas sus pasos ni vivas desgraciado,

Sino endurece tu corazón y mantente firme.

¡Adiós, amor! Ya Catulo se mantiene firme:

Ya no te cortejará ni te buscará contra tu voluntad.

Pero tú lo sentirás, cuando nadie te corteje.

¡Malvada, ay de ti! ¡Qué vida te espera!

¿Quién se te acercará ahora? ¿Quién te verá hermosa?

¿De quién te enamorarás? ¿De quién se dirá que eres?

¿A quién besarás? ¿Los labios de quién morderás?

Pero tú, Catulo, resuelto, mantente firme”

Catulo hacía ver varias veces a lo largo de sus poemas el tópico Foedus Amoris –Juramento de amor- pues repetidamente le juraba su amor a Lesbia y hablaba de un pacto de amor que supuestamente habían establecido. Un ejemplo es Juramento de amor:

“Mi amada dice que no preferiría para casarse a otro hombre

Que no fuera yo, ni aunque lo solicitara el mismo Júpiter.

Lo dice, pero lo que una mujer dice a un amante apasionado

Hay que escribirlo en el viento y en el agua corriente”

O también, El amor de Catulo:

“Ninguna mujer puede decir que ha sido tan sinceramente

Querida como Lesbia lo ha sido para mí.

Ningún pacto fue jamás respetado con una lealtad tan grande

Como la que yo he mantenido en mi amor hacia ti”

Catulo era un amante, por encima de todo apasionado y expresaba  en sus poemas su locura al amar, como así también el sufrimiento que esto suponía. Este tópico –Furor Amoris– se puede divisar en un fragmento del poema Lucha interior, pues habla del amor como si fuera una enfermedad de la que debiera deshacerse:

“Oh dioses, si de vosotros es la misericordia, o si alguna vez

Habéis prestado una última ayuda en el umbral de la muerte,

Contemplad mi desgracia y, si he llevado una vida irreprochable,

Arrancadme esta peste y perdición,

Que, infiltrándose en lo profundo de mi ser como una parálisis,

Ha expulsado todas las alegrías de mi corazón!

Ya no pretendo que ella corresponda a mi cariño

O que, ¡imposible!, desee ser pudorosa:

Sólo aspiro a curarme y a expulsar esta horrible enfermedad.

¡Oh dioses, concededme esta gracia a cambio de mi piedad!”

Clara Vázquez