Súplica de Príamo. Homero, Ilíada XXIV.

9 noviembre 2009 by

Príamo suplicando a Aquiles, Ivanov

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Clara Vázquez

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Odisea. Canto XIII

9 noviembre 2009 by

 

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Odiseo y las Sirenas

Valentina Bonacini

La Ilíada. Canto VI, Coloquio de Héctor y Andrómaca.

9 noviembre 2009 by

 

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Héctor y Andrómaca. Cerámica griega

 

La despedida de Héctor y Andrómaca (Giorgio de Chirico 1917)

Despedida de Héctor y Andrómaca, Giorgio de Chirico, 1917

 

Súplica de Dido. Eneida

9 noviembre 2009 by

 

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Muerte de Dido (Reynolds)

Epigrama. Marcial.

31 mayo 2009 by

Antes de analizar el texto, daremos un breve repaso por el subgénero del epigrama, así como por la vida y el estilo de Marcial.

Los primero epigramas fueron composiciones breves para ser inscritas (en piedra) con un carácter votivo o funerario.

Ejemplo de epigrama en piedra

Ejemplo de epigrama en piedra

De aquí parten los epigramas literarios que en época helenística se desarrollaron mucho. Conservan muchas de sus características de ellos: brevedad, concisión, ingenio y vivacidad expresiva. Pero los epigramas literarios se enriquecen en temas, tratándose de composiciones eróticas, satíricas, costumbristas, festivas y fúnebres.

En Roma, los primeros epigramas literarios datan de finales del siglo II a.C.-. Formados por dísticos elegíacos describen sentimientos amorosos. En el siglo I a.C. podemos ver en la obra de Catulo una buena colección de epigramas, aunque el epigrama alcanzó su apogeo y reconocimiento con Marcial en el siglo I d.C.

Marcial

Marcial

Es el primer autor que adopta el epigrama como única forma de expresión, y dio a éste la forma que actualmente tiene.

Marcial nació en Bílbilis, una pequeña población de la Hispania tarraconense. Pronto marchó a Roma donde tuvo dificultades económicas y llevó una vida de cliente. Pasa la mayor parte de su vida en Roma, pero en su poesía se puede vislumbrar un amor obstinado por su tierra.

En su poesía,  Marcial muestra la corrompida sociedad romana, y sus ideas acerca de dicha sociedad, expresadas con acierto y concisión.

Podemos destacar que con sus epigramas también reacciona contra los usos y los modos literarios imperantes en su tiempo, y representa a la sociedad de su época a veces de una manera excesivamente obscena, pero sin intención moralizadora, además nunca utiliza la invectiva o el ataque personal.

Marcial, dentro del género, consigue un estilo claro de expresión y con unos versos sencillos “lasciva verborum veritas”.

“Reservas tus elogios para los muertos,
jamás aprecias a un poeta vivo.
Discúlpame, prefiero seguir viviendo
a tener tu alabanza.”

Tema: Es mejor estar vivo y sin reconocimiento que morir para ser adorado.

Resumen: Marcial se dirige hacia una tercera persona de la que no sabemos el nombre y le dice que se guarda sus alabanzas para los poetas muertos,  y que prefiere vivir y no tener sus alabanzas a morir para ser reconocido.

Comentario: Marcial resume en 4 versos, lo que Virgilio habría escrito en 15. Me gusta el estilo de epigrama, más que nada por su brevedad, quizás porque yo mismo me enredo y no consigo esa brevedad que tanto me gusta. Aparentemente, el epigrama solo se refiere a esa idea de la vida y el reconocimiento de Marcial que antes hemos visto, pero ¿podría tener otro trasfondo? Podríamos decir que se trata a su vez de una crítica a la épica tradicional, claro que esto no son más que suposiciones. Aunque alguien que tiene conocimientos básicos de la épica no puede evitar ver una relación, claro que Marcial no pretendía moralizar, pero sí usaba la crítica aunque de forma indirecta. Yo creo que sí que existe ese trasfondo, ese mensaje oculto, creo que puede ser una crítica a las ansias de inmortalidad de los héroes de la épica que curiosamente, tenía en Roma un héroe singular,  Eneas, podría ser una reacción a la inmortal Eneida del poeta Virgilio. En conclusión, me gusta este epigrama, porque yo también comparto esa visión de la vida, yo también prefiero vivir una buena vida y no ser recordado,  a morir joven pero ser recordado durante milenios.

Ovidio, Amores, II, 4 ¡Me gustan todas!

24 mayo 2009 by

Poema 4, libro IICupido4b

No me atrevería yo a defender mis defectuosas costumbres

ni a mover armas en defensa de mis vicios.

Lo admito, si de algo sirve reconocer las faltas:

ahora, tras reconocerlas, vuelvo insensato a mis delitos.

Odio, pero no puedo en mis deseos no ser lo que odio:

¡ay, qué duro es soportar lo que deseas quitarte de encima!

No tengo, en efecto, fuerzas ni ley para regirme a mí mismo:

soy llevado como popa arrastrada por rauda corriente.

No es una belleza concreta la que pueda excitar mi amor:

existen cien razones para estar yo siempre enamorado.

Si una bajó sus ojos ruborosos a la tierra,

me abraso y ese pudor es para mí una emboscada;

si otra es provocativa, cautivo quedo porque no es sosa

y me da esperanzas de menearse bien en mullido lecho.

Si pareces huraña y émula de las sabinas puritanas,

pienso que quieres, pero que en el fondo estás disimulando;

si eres culta, me agradas dotada de esas extraordinarias

cualidades; si inexperta, me agradas por tu sencillez.

Está la que dice que los versos de Calímaco son rústicos al lado

de los míos: a la que agrado, al instante ésa me agrada;

está también la que me critica a mí, poeta, y mis versos:

desearía tener debajo los muslos de la detractora.

Camina delicadamente: cautiva con su meneo; otra es dura:

pero podrá ser más delicada al contacto con un hombre.

A ésta porque canta dulcemente y modula con gran soltura

la voz, quisiera darle besos robados mientras canta;

ésta recorre las quejumbrosas cuerdas con el hábil pulgar:

¿quién no se enamoraría de manos tan sabias?

Aquélla agrada con sus gestos, mueve rítmicamente los brazos

y contornea su delicada cintura con sensual destreza:

por no hablar de mí, a quien cualquier cosa altera,

¡pon allí a Hipólito y será Príapo!

Tú, porque eres tan alta, igualas a las antiguas heroínas

y puedes ocupar tendida toda la cama;

otra es manejable por su pequeñez; las dos me pierden:

la grande y la chica se avienen a mis deseos.

No está arreglada: me imagino lo que ganaría arreglándose;

está acicalada: ella misma exhibe sus propios encantos.

La mujer blanca me cautivará, me cautivará la rubia:

también es agradable Venus el color oscuro.

Si cuelgan oscuros cabellos de un cuello de nieve…,

Leda era el centro de las miradas por su negra cabellera;

si amarillean…, agradó Aurora por su cabello azafranado:

mi amor se acomoda a todas las leyendas.

La joven me atrae, me seduce la madura:

aquélla es superior por su físico, ésta es la que sale.

En fin, a las jóvenes que cualquiera aprueba por toda Roma,

de todas ellas mi amor es candidato.

Ovidio amaba el amor y la vida. Ese afán por disfrutar de las mujeres y lo que éstas pudieran darle se refleja en la mayoría de sus poemas, y éste es un ejemplo. En su libro “Amores”, diversas mujeres pasan a ser protagonistas de sus versos, a pesar de la repetición del nombre de Corina en numerosas ocasiones. Ovidio se caracterizaba por ser el modelo de hombre mujeriego y enamoradizo, con diversas dificultades para poder permanecer enamorado de una única persona. No era tan romántico como autores clásicos anteriores. Como dice el mísmo título del poema, le gustan todas, mujeres de todo tipo le enamoran.

Por lo tanto, el tema principal del poema 4 del libro Segundo es, en efecto, su gusto diverso y amplio por mujeres de distintas clases, física o psicológicamente. Es fundamentalmente una enumeración descriptiva de todas las mujeres que le agradaban, clasificándolas según sus caracteres físicos, sus habilidades, sus formas de ser y sus conocimientos, sin descartar a ninguna ni añadir ninguna excepción. Y ante todo, reflejándose a sí mismo y su propia personalidad enamoradiza y vividora en cada uno de los versos.

En la primera estrofa habla de sí mismo, y de sus vicios y pasiones, las cuales odia, seguramente por ser moralmente incorrectas para la época o quizás contrarias a sus propios ideales, pero que a la vez desea. Por lo tanto, desprecia lo que a la vez le agrada, y no puede evitarlo. Quiere quitarse de encima esas costumbres que él considera deplorables, pero sigue cometiendo esos llamados “delitos” al dejarse llevar por “la rauda corriente”, es decir, lo que en el lenguaje romántico de nuestros tiempos se diría “seguir al corazón en lugar de a la razón”. Ovidio aprueba el camino que él considera “mejor”, que sería quizás ser hombre de una sola mujer; pero aun así sigue por el contrario, dejarse llevar por las pasiones amorosas sin control.

En esta primera estrofa se puede ver, entonces, la debilidad humana del autor ante tantos modelos de mujer que agradan a sus ojos, pero a su vez la frivolidad y ligereza con la que trata a las mujeres.

Y, como empieza a decir en la segunda parte del poema, no hay un solo modelo de mujer que pueda inspirar amor en él, y por lo tanto, si hay tantas mujeres, según él “hay más de cien razones para estar siempre enamorado”. Empieza hablando de su pasión por las mujeres vergonzosas y que se ruborizan con facilidad, y a la vez por las que, por el contrario, son atrevidas y provocativas. También menciona que le agradan tanto las mujeres cultas y experimentadas, como la sencillez de las inexpertas. Asi va redactando el poema, comparando sucesivamente puntos de vista y cualidades femeninas completamente opuestas. En los siguientes versos dice que le atraen tanto la que critica sus poemas como la que éstos agradan, tanto la dura como la delicada; la que toca un instrumento, la que canta o la que baila, realizando una metáfora con ésta última cualidad, e introduciendo a Hipólito y Príapo: Hipólito, símbolo de castidad, pasa a ser Príapo, dios de la fertilidad, explicando así su atracción sexual por la bailarina, y por todas a la vez, al decir “a él, que cualquier cosa altera”. Tras esta alución a los dioses, prosigue con su catalogación de las mujeres, explicando su deseo por la mujer alta y la menuda, por la acicalada y la que no lo está, por la rubia y la morena, la pálida y la de piel oscura, la joven y la madura.

El poema finaliza con una especie de “conclusión” mediante un epifonema, en la que resume que cualquier muchacha de Roma pudiera ser candidata para que él se enamorara, pues no hay ninguna que le desagrade. Ésta visión liberal y socarrona de Ovidio puede compararse con el modelo de hombre frívolo y machista del que se habla hoy en día, tratando a las mujeres como objetos de mera diversión, sin atender a motivos morales ni de educación, mostrando su admiración por todas. En la actualidad, este poema se puede comparar con cientos de canciones modernas que hablan de la atracción de un hombre por muchas mujeres.

La relación de Ovidio con las mujeres podría compararse quizás con la de los adolescentes de hoy en día, admirados por todo lo que les rodea, con ganas de experimentar y poca madurez para establecer un proyecto a largo plazo, enamorados de un número desorbitado e incontable de cosas.

FÁBULA, FEDRO.

24 mayo 2009 by

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VACA Y CABRA, OVEJA Y LEÓN. FEDRO

15 mayo 2009 by
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Ovidio, Amores, I, 13. Suasoria a la Aurora.

14 mayo 2009 by

Ya llega sobre el Océano del lado de su anciano marido
la rubia que trae el día en carro cubierto de escarcha.

¿Hacia dónde te apresuras? ¡Detente! ¡Que a las sombras
de Memnón se tribute un ave cada año en solemne sacrificio!

Ahora agrada recostarse en los tiernos brazos de mi dueña:
ahora, más que nunca, está bien unida a mi costado.
Ahora además el sueño es pesado, el aire fresco
y el ave canta sonora con su agudo gorjeo.
¿Hacia dónde te apresuras, odiosa para hombres y mujeres?
¡Refrena con tu mano de rosa las riendas cubiertas de rocío!

Antes de tu salida sigue mejor las estrellas el marinero
y no se equivoca desorientado en alta mar ;
a tu llegada se levanta, cansado, el caminante
y el soldado ajusta sus manos a las crueles armas ;
ves las primera a los campesinos cargados con el azadón,
llamas la primera a los lentos bueyes bajo el yugo arqueado ;
tú privas a los niños del sueño y los entregas a los maestros,
para que sus tiernas manos se sometan a crueles palmetas,
y tú misma envías a gente elegante ante los Atrios al firmar
avales para sufrir grandes perjuicios por una sola palabra ;
tú no eres agradable ni para el jurista ni para el abogado:
los dos se ven obligados a levantarse para nuevos pleitos ;
tú, cuando podrían terminar los trabajos de las mujeres,
convocas sus manos hilanderas a los ovillos.

Todo lo soportaría, pero que las jóvenes se levanten
de mañana ¿ Quién lo haría si no el que no tiene ninguna joven?
¡Cuantas veces deseé que la Noche no quisiera ceder ante ti
y que las estrellas no se movieran para huir de tu rostro!
¡Cuántas veces deseé que el viento rompiera tu carro
o que tus caballos cayeran detenidos por espesa nube!
Envidiosa, ¿hacia dónde te apresuras? Porque tenías un hijo
negro, ése había sido el color del corazón de su madre.
(¿Y qué pasaría si en tiempos no hubiera ardido por amor
a Céfalo? ¿O cree que no se conoce su falta? )
Quisiera que Titonio pudiera hablar de ti:
no habría en el cielo chisme más vergonzoso.
Para huir de él, porque es mayor que una larga vida,
te levantas de mañana del lado del anciano hacia las odiosas
ruedas. Pero, si estuvieras abrazando con tus manos a Céfalo,
gritarías “ ¡Corred lentamente caballos de la Noche!”

¿Por qué yo, enamorado, voy a pagar que tu marido esté marchito
por los años? ¿ Acaso te casaste con un viejo por mi mediación?
Mira cuánto sueño a su amado joven concedió la Luna
y la belleza de ésta no va a la zaga que la tuya.
El mismo padre de los dioses, por no verte tan a menudo,
juntó dos noches para cumplir sus deseos.

Yo había terminado los reproches ; sabrías que había oído:
se sonrojaba, ¡pero el día no nació más tarde de lo acostumbrado!

Traducción de Antonio Ramírez de Verger

El tópico del alba, que consiste esencialmente en el canto de lamento de los amantes que se ven obligados a separarse al amanecer, aparece en todas las literaturas conocidas y en todas las épocas. Ovidio puede considerarse uno de los veteranos en utilizar este tema. Se expresan siempre con una voz quejumbrosa, que entremezcla dolor, desesperación, agonía, impotencia…, debida al temor por la llegada del alba, que le arrebatará el ahora feliz momento con su amada y su goce nocturno con ella.
La discusión suele darse entre el poeta y el amanecer, la amada simplemente se menciona (aparece de forma pasiva, como también lo hará más tarde en el renacimiento y el barroco)

Análisis:

El tema de los reproches a Aurora, de lo indeseable de su llegada, comienza con la petición de que el amanecer se retrase, con una referencia a un mito relacionado con Memnón, hijo de Eos, (diosa de la Aurora) que no cesó de llorar la muerte de su hijo (a quién mató Aquiles) en toda la noche.Así, se dice que sus lágrimas aún se pueden ver todas las mañanas de frío, en forma de rocío. Conmovido por el dolor de Eos, el mito cuenta que Zeus le concedió a Memnón la inmortalidad.

“¿Hacia dónde te apresuras? ¡Detente! ¡Que a las sombras
de Memnón se atribute un ave cada año en solemne sacrificio!”

En el verso cinco comienza a describir la situación con su amada, lo bien que se siente a su lado y refleja la pena que sentiría si la Aurora se llevara ese momento con ella, por lo que le pide que se detenga.
“¡Refrena con tu mano de rosa las riendas cubiertas de rocío!”

Más adelante, en el verso 11, se da paso a la actividad cotidiana por muchos escalones sociales: el marinero, el viajero, el soldado, el agricultor, el alumno en el colegio, los clientes, el jurista, el abogado y las mujeres; dejando claro que para todos es un inconveniente la llegada de la Aurora.
Tras esto, Ovidio vuelve a quejarse y lamentarse de la llegada del amanecer hasta el verso 31 aproximadamente, donde comienza a haber referencias al mundo divino de los dioses.
Enlazamos con un mito relacionado con uno de sus amantes, Céfalo, (hijo de Deyoneo) quien la abandonó tras una complicada relación amorosa en la que ella le había casi obligado a amarla y a dejar a su amor verdadero: Procris. También hay una posible confusión de que pueda ser Céfalo, hijo de Hermes. Aún así me ha parecido más apropiado el primero puesto que la historia se puede vincular mejor al poema.

“[¿ Y qué pasaría si en tiempos no hubiera ardido por amor
a Céfalo?¿O cree que no se conoce su falta?] “

Aquí enlazamos con los versos 35-46, en los que Ovidio sigue tratando el entorno íntimo de Aurora mediante exempla mitológicos hasta ya el final del poema. El verso 35 empieza:

“Quisiera que Titonio pudiera hablar de ti:
no habría en el cielo chisme más vergonzos

Para huir de él, porque es mayor que una larga vida,
Te levantas de mañana del lado del anciano hacia las odiosas
ruedas. Pero, si estuvieras abrazando con tus manos a Céfalo,
gritarías “¡Corred lentamente, caballos de la Noche!

¿Por qué yo, enamorado, voy a pagar que tu marido esté marchito
por los años? ¿ Acaso te casaste con un viejo por mi mediación?”

La curisoa historia de Titonio, su esposo, nos habla de cuando Eos se enamoró perdidamente de él, pidió a Zeus que le concediera la inmortalidad a su amado, cosa que el padre de los dioses concedió. Pero, desgraciadamente a la diosa se lo olvidó pedir ademas de la inmortalidad ¡la eterna juventud!, de modo que Titono fue envejeciendo y haciéndose cada vez más pequeño y arrugado, hasta que se convirtió en cigarra.

Por ello, él ya no es merecedor del amor de Eos y ésta se levanta rápidamente de su lado todas las mañanas, cosa que no haría si fuera su amado por siempre Céfalo, el joven y robusto muchacho.La Aurora envidia totalmente a los enamorados, y paga su error con ellos haciendo que la noche no se haga eterna. Por supuesto, Ovidio se queja de pagar fallos ajenos, ¿Acaso tiene él la culpa de que Eos se castigara a ella misma?

Desgraciadamente, el final del poema termina con un final muy esperado. Eos se sonroja, por lo tanto, “¡El día no nació más tarde de lo acostumbrado!”

Opinión personal:

Especialmente este poema me ha parecido que se balancea entre el ataque y la plegaria. Me gusta intentar ponerme en la situación del escritor como amada o amante, y leer el poema cada vez con una especie de tensión e impotencia sabiendo que por mucha desesperación que intente el autor impregnar en sus palabras de persuasión, el día comenzará y dará fin a la felicidad que le produce a la pareja estar juntos viendo pasar la noche ,olvidándose de todo, dejándo fluir su amor.

Ovidio, sin saberlo, también nos hace partícipes de la plegaria, sabiendo lo que la Aurora le está haciendo ¿Cómo no iba a estar yo también en contra de Eos?. Puedo incluso imaginame que al mismo tiempo muchas más parejas están pidiendo lo mismo, es una súplica conjunta y mundial hacia Ella.

Siempre nos hacen ver la noche como lo siniestro, lo oscuro, lo desconocido ¿Pero por qué no también lo asociamos a la tranquilidad, a la intimidad, al lentísimo paso del tiempo, o al siempre acotado erotismo? Eso es lo que Ovidio quiere que veamos en su obra, que le acompañemos y que por supuesto, le apoyemos en su objetivo imposible.

“Ya besando unas manos cristalinas” Luis de Góngora.

Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,
ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,
estaba, oh claro sol invidïoso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria y acabó mi suerte.
Si el cielo ya no es menos poderoso,
porque no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.

Góngora, un importante autor del Barroco, también utilizó un enfrentamiento entre el amante y el amanecer (en este caso, más concretamente, el sol) que es el que acaba con el momento de felicidad entre los enamorados.
Otra vez, como Ovidio, se deja a la amada en 3º persona, sólo se nombra, pero también se describe la situación antes del amanecer, y se insulta al sol deseándole incluso la muerte.
Es muy curioso, además, que cuando el poema termina se hace referencia al hijo del sol, al igual que lo hace Ovidio con Memnón.

Por supuesto, este tema actualmente no ha quedado en el olvido, se trata de algo universal y aún totalmente actual diría yo, simplemente cada época o autor lo desarrolla de una forma diferente y personal.
Incluso en diferentes idiomas, encontramos clarísimos ejemplos de distintas “Suasorias a la Aurora”, Roger Whittaker es un gran y perfecto ejemplo de ello con su canción “Morning please don’t come“, “Amanecer, por favor, no vengas”

La letra traducida dice así:

Amanecer por favor, no vengas
Seguro que ves que mi amada está durmiendo
Amanecer por favor, no vengas
Deja que la noche tarde
Cuando las estrellas han abandonado el cielo
Debemos decirnos un cariñoso adiós.

Haz que la noche se mantenga encendida
Amanecer, por favor, no vengas
las estrellas brillan ahora con más fuerza
Amanecer por favor no vengas
El día no empezará para que me quites
A mi amada
Intenta atrasar al sol
Te lo suplico, amanecer, no vengas.

Canta, dulce ruiseñor
Cántame una canción sobre una interminable noche
Canta, dulce ruiseñor
Yo intentaré fingir
Que mañana no está cerca
Y que no hay nada por lo que temer.

También se han enfocado desde otros puntos de vista. ¿Por qué no pedirle en vez de a la Aurora, a un reloj que detenga el tiempo para que nunca amanezca?
Eso es exactamente lo que hicieron Los Panchos, un grupo de música latino popular de los 90 que solía escuchar cuando tenía unos 5 ó 6 años.

La letra dice así:
Reloj no marques las horas
Porque voy a enloquecer
Ella se irá para siempre
Cuando amanezca otra vez.

Nomás nos queda esta noche
Para vivir nuestro amor
Y tu tic-tac me recuerda
Mi irremediable dolor.

Reloj detén tu camino
Porque mi vida se apaga
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos
Haz esta noche perpetua
Para que nunca se vaya de mí
Para que nunca amanezca.

Reloj detén tu camino
Porque mi vida se apaga
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos
Haz esta noche perpetua
Para que nunca se vaya de mí
Para que nunca amanezca

Y ahora, ¿Por qué no? También lo encontramos en Grecia. Este es un fragmento de la Odisea de Homero. En este fragmento Odiseo sí es el que maneja la entrada y salida del sol.

“No bien le pareció que Odiseo ya se habría recreado en su ánimo con su mujer y con el sueño, hizo que saliese del Océano la hija de la mañana, la de áureo trono, para que les trajera la luz a los humanos. Entonces se levantó Odiseo del blando lecho y dirigió a su esposa las siguientes palabras”.

El amor interminable, infinito…, el amor más puro, se dio forma en la historia de Romeo y Julieta, escrita por William Shakespeare. Nos habla de una relación imposible entre dos jóvenes debido a la rivalidad de sus respectivas familias.

La escena V de esta gran tragedia también nos habla del dolor que sienten los enamorados con la llegada del amanecer y por consiguiente de su inevitable separación. Julieta escucha a los pájaros cantar, y está segura de que son ruiseñores, por lo que no entiende la marcha de su amado.

Por otro lado, Romeo no duda de que son alondras, lo que quiere decir que el alba está cerca y es hora de abandonar el lecho.

ESCENA V

(ROMEO y JULIETA)

JULIETA.- ¿Tan pronto te vas? Aún tarda el día. Es el canto del ruiseñor, no el de la alondra el que resuena. Todas las noches se posa a cantar en aquel granado. Es el ruiseñor, amado mío.

ROMEO.- Es la alondra que anuncia el alba; no es el ruiseñor. Mira, amada mía, cómo se van tiñendo las nubes del oriente con los colores de la aurora. Ya se apagan las antorchas de la noche. Ya se adelanta el día con rápido paso sobre las húmedas cimas de los montes. Tengo que partir. O si no. Aquí me espera la muerte.

JULIETA.- No es ésa luz de la aurora. Te lo aseguro. Es un meteoro que desprende de su lumbre el Sol para guiarte en el camino de Mantua. Quédate.

¿Por qué te vas tan luego?

ROMEO.- ¡Que me prendan, que me maten! Mandándolo tú, poco importa.

Diré que aquella luz gris que allí veo no es la de la mañana, sino el pálido

reflejo de la luna. Diré que no es el canto de la alondra el que resuena. Más quiero quedarme que partir. Ven, muerte, pues Julieta lo quiere. Amor mío, hablemos, que aún no amanece.

JULIETA.- Sí, vete, que es la alondra la que canta con voz áspera y destemplada. ¡Y dicen que son armoniosos sus sones, cuando a nosotros viene a separarnos! Dicen que cambia de ojos como el sapo. ¡Ojalá cambiara de voz!

Maldita ella que me aparta de tus atractivos. Vete, que cada vez se clarea más la luz.

RomeoJulieta

Ovidio, Amores, III, 8. “Contra los nuevos ricos y el dinero”

10 mayo 2009 by

poema 3,8 contra los nuevos ricos y el dinero

Desde el  comienzo del poema,  Ovidio ya empieza lanzando una crítica a su sociedad actual,  la cual no aprecia los sentimientos, la ternura o las artes de las personas, cosa que en tiempos anteriores era muy valorado. En esa crítica hacia la sociedad podemos encontrar un claro paralelismo con autores posteriores como serían por ejemplo Góngora  en cuyos libros criticaba a su sociedad, o Quevedo que también haría lo propio en la obra titulada los Sueños y la hora de todos.

Ovidio también nos dice que no es bien recibido en la casa de la amada debido a su falta de dinero y posesiones, cosa que si tenía el nuevo amante de su amada, que era un soldado mercenario.
Más tarde, Ovidio se hace algunas preguntas en las que se cuestiona cómo su amada, dulce y delicada,  es capaz de abrazar a ese hombre sanguinario, capaz de matar a otras personas.
A continuación Ovidio alaba a Febo dios de la poesía y a sus 9 musas que lo acompañan. Y también alude a Homero príncipe de los poetas diciendo que no se ganaría una noche de amor con la doncella por sus dotes, si no consiguiera hacerse rico como soldado mercenario.
También dice que Júpiter comentó que no había nada más poderoso que el oro. Que aquel soldado mercenario había pagado y comprado el amor por su amada ya que antes de que hubiese dinero de por medio, el padre era inflexible y ella era severa, pero en el momento en el que apareció el dinero,  ella misma se levantó la falda.
En esta parte de la poesía podemos encontrar una relación clarísima con la película titulada “una proposición indecente” en la cual una pareja debería separarse durante un tiempo de manera que la mujer se fuese con otro hombre para mantener relaciones sexuales, todo ello por una cuantiosa cantidad de dinero.
Más adelante también observamos cómo Ovidio vuelve a hacer una crítica, pero esta vez la hace hacia los cargos políticos y judiciales que se consideraban honores en la antigua Roma y por ello no eran pagados, pero que ahora se conseguían a base de dinero.
Aquí podemos encontrar otro referente mucho menos claro pero en el que también se crítica a los políticos

Para ir finalizando Ovidio dice que aquel que sea capaz de llevar una vida para su amada llena de placeres y de regalos podrá mandar sobre ella como si se tratara de una esclava.

Y por último Ovidio dice que si él tuviese dinero y se lo entregase a ellos dos, ambos le entregarían hasta la casa entera (volvemos a tener el referente de la película “una proposición indecente”)

Para concluir mi comentario haré hincapié sobre algunos referentes más, como por ejemplo el que hace un grupo actual llamado “Fito y los fitipaldis” que en una de sus canciones (soldadito marinero) alude a que la amada solo le quería por el dinero. Diciendo en la frase “soldadito marinero conociste a una sirena, de esas que dicen “te quiero “si ven la cartera llena”…

Otro referente lo podemos encontrar en la película de” María de la O” protagonizada por Lola Flores, en la que también se nos da una visión de que el amor se puede comprar. Frases  que lo atestiguan son “si quieres que te quiera, dame doblones con monedas que roban los corazones”

… O mismamente en la canción de María de la O en la que se dice “maldito parné que por tu culpita dejé yo al gitano que fue mi querer”

En mi opinión, las personas no hemos cambiado tanto desde la época de Ovidio (43 a.C.-c. 17 d.C.), ya que por ejemplo en 1993 se hizo una película con un hilo conductor bastante parecido al que se propone en el poema de Ovidio,  y es que siempre se ha dicho que hay gente para todo, incluso para vender su amor por dinero