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Nuestro [muy personal] cuadro de Eco

8 abril 2010

¿Por qué intentas, vano pintor, darme un rostro
y atraer a la diosa invisible a las miradas?
Del aire y de la voz soy hija, madre de incorpóreo
aliento, y una palabra alocada engendro.
Haciendo volver los últimos tonos, al acabar de oírse,
sigo, divertida, las palabras ajenas con las mías.
En vuestros oídos habito yo, la escurridiza Eco:
y si deseas pintarme tal como soy, pinta el sonido.

Ausonio


Para Fátima de la República Independiente de Humanidades (pinta y colorea)

Pintores:

-Gonzalo Cordero (Maestro)

-Lola Gracia

-Carmen Arjona

-Manu Estévez

-Clara Vázquez (colaboradora en esta entrada)

-Ana Jiménez

Apoyos morales:

-Valentina Bonaccini

-Fran Naharro

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En la distancia. Safo

19 diciembre 2009
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Safo. Fresco pompeyano

Film Mary Poppins, 1964

Ana Jiménez

Virgilio, Eneida, IV, Dido confiesa a Ana su amor por Eneas.

9 noviembre 2009

 

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Dido y Eneas, Guérin

006

Los Puentes de Madison

Ana Jiménez

Ovidio, Amores, I, 13. Suasoria a la Aurora.

14 mayo 2009

Ya llega sobre el Océano del lado de su anciano marido
la rubia que trae el día en carro cubierto de escarcha.

¿Hacia dónde te apresuras? ¡Detente! ¡Que a las sombras
de Memnón se tribute un ave cada año en solemne sacrificio!

Ahora agrada recostarse en los tiernos brazos de mi dueña:
ahora, más que nunca, está bien unida a mi costado.
Ahora además el sueño es pesado, el aire fresco
y el ave canta sonora con su agudo gorjeo.
¿Hacia dónde te apresuras, odiosa para hombres y mujeres?
¡Refrena con tu mano de rosa las riendas cubiertas de rocío!

Antes de tu salida sigue mejor las estrellas el marinero
y no se equivoca desorientado en alta mar ;
a tu llegada se levanta, cansado, el caminante
y el soldado ajusta sus manos a las crueles armas ;
ves las primera a los campesinos cargados con el azadón,
llamas la primera a los lentos bueyes bajo el yugo arqueado ;
tú privas a los niños del sueño y los entregas a los maestros,
para que sus tiernas manos se sometan a crueles palmetas,
y tú misma envías a gente elegante ante los Atrios al firmar
avales para sufrir grandes perjuicios por una sola palabra ;
tú no eres agradable ni para el jurista ni para el abogado:
los dos se ven obligados a levantarse para nuevos pleitos ;
tú, cuando podrían terminar los trabajos de las mujeres,
convocas sus manos hilanderas a los ovillos.

Todo lo soportaría, pero que las jóvenes se levanten
de mañana ¿ Quién lo haría si no el que no tiene ninguna joven?
¡Cuantas veces deseé que la Noche no quisiera ceder ante ti
y que las estrellas no se movieran para huir de tu rostro!
¡Cuántas veces deseé que el viento rompiera tu carro
o que tus caballos cayeran detenidos por espesa nube!
Envidiosa, ¿hacia dónde te apresuras? Porque tenías un hijo
negro, ése había sido el color del corazón de su madre.
(¿Y qué pasaría si en tiempos no hubiera ardido por amor
a Céfalo? ¿O cree que no se conoce su falta? )
Quisiera que Titonio pudiera hablar de ti:
no habría en el cielo chisme más vergonzoso.
Para huir de él, porque es mayor que una larga vida,
te levantas de mañana del lado del anciano hacia las odiosas
ruedas. Pero, si estuvieras abrazando con tus manos a Céfalo,
gritarías “ ¡Corred lentamente caballos de la Noche!”

¿Por qué yo, enamorado, voy a pagar que tu marido esté marchito
por los años? ¿ Acaso te casaste con un viejo por mi mediación?
Mira cuánto sueño a su amado joven concedió la Luna
y la belleza de ésta no va a la zaga que la tuya.
El mismo padre de los dioses, por no verte tan a menudo,
juntó dos noches para cumplir sus deseos.

Yo había terminado los reproches ; sabrías que había oído:
se sonrojaba, ¡pero el día no nació más tarde de lo acostumbrado!

Traducción de Antonio Ramírez de Verger

El tópico del alba, que consiste esencialmente en el canto de lamento de los amantes que se ven obligados a separarse al amanecer, aparece en todas las literaturas conocidas y en todas las épocas. Ovidio puede considerarse uno de los veteranos en utilizar este tema. Se expresan siempre con una voz quejumbrosa, que entremezcla dolor, desesperación, agonía, impotencia…, debida al temor por la llegada del alba, que le arrebatará el ahora feliz momento con su amada y su goce nocturno con ella.
La discusión suele darse entre el poeta y el amanecer, la amada simplemente se menciona (aparece de forma pasiva, como también lo hará más tarde en el renacimiento y el barroco)

Análisis:

El tema de los reproches a Aurora, de lo indeseable de su llegada, comienza con la petición de que el amanecer se retrase, con una referencia a un mito relacionado con Memnón, hijo de Eos, (diosa de la Aurora) que no cesó de llorar la muerte de su hijo (a quién mató Aquiles) en toda la noche.Así, se dice que sus lágrimas aún se pueden ver todas las mañanas de frío, en forma de rocío. Conmovido por el dolor de Eos, el mito cuenta que Zeus le concedió a Memnón la inmortalidad.

“¿Hacia dónde te apresuras? ¡Detente! ¡Que a las sombras
de Memnón se atribute un ave cada año en solemne sacrificio!”

En el verso cinco comienza a describir la situación con su amada, lo bien que se siente a su lado y refleja la pena que sentiría si la Aurora se llevara ese momento con ella, por lo que le pide que se detenga.
“¡Refrena con tu mano de rosa las riendas cubiertas de rocío!”

Más adelante, en el verso 11, se da paso a la actividad cotidiana por muchos escalones sociales: el marinero, el viajero, el soldado, el agricultor, el alumno en el colegio, los clientes, el jurista, el abogado y las mujeres; dejando claro que para todos es un inconveniente la llegada de la Aurora.
Tras esto, Ovidio vuelve a quejarse y lamentarse de la llegada del amanecer hasta el verso 31 aproximadamente, donde comienza a haber referencias al mundo divino de los dioses.
Enlazamos con un mito relacionado con uno de sus amantes, Céfalo, (hijo de Deyoneo) quien la abandonó tras una complicada relación amorosa en la que ella le había casi obligado a amarla y a dejar a su amor verdadero: Procris. También hay una posible confusión de que pueda ser Céfalo, hijo de Hermes. Aún así me ha parecido más apropiado el primero puesto que la historia se puede vincular mejor al poema.

“[¿ Y qué pasaría si en tiempos no hubiera ardido por amor
a Céfalo?¿O cree que no se conoce su falta?] “

Aquí enlazamos con los versos 35-46, en los que Ovidio sigue tratando el entorno íntimo de Aurora mediante exempla mitológicos hasta ya el final del poema. El verso 35 empieza:

“Quisiera que Titonio pudiera hablar de ti:
no habría en el cielo chisme más vergonzos

Para huir de él, porque es mayor que una larga vida,
Te levantas de mañana del lado del anciano hacia las odiosas
ruedas. Pero, si estuvieras abrazando con tus manos a Céfalo,
gritarías “¡Corred lentamente, caballos de la Noche!

¿Por qué yo, enamorado, voy a pagar que tu marido esté marchito
por los años? ¿ Acaso te casaste con un viejo por mi mediación?”

La curisoa historia de Titonio, su esposo, nos habla de cuando Eos se enamoró perdidamente de él, pidió a Zeus que le concediera la inmortalidad a su amado, cosa que el padre de los dioses concedió. Pero, desgraciadamente a la diosa se lo olvidó pedir ademas de la inmortalidad ¡la eterna juventud!, de modo que Titono fue envejeciendo y haciéndose cada vez más pequeño y arrugado, hasta que se convirtió en cigarra.

Por ello, él ya no es merecedor del amor de Eos y ésta se levanta rápidamente de su lado todas las mañanas, cosa que no haría si fuera su amado por siempre Céfalo, el joven y robusto muchacho.La Aurora envidia totalmente a los enamorados, y paga su error con ellos haciendo que la noche no se haga eterna. Por supuesto, Ovidio se queja de pagar fallos ajenos, ¿Acaso tiene él la culpa de que Eos se castigara a ella misma?

Desgraciadamente, el final del poema termina con un final muy esperado. Eos se sonroja, por lo tanto, “¡El día no nació más tarde de lo acostumbrado!”

Opinión personal:

Especialmente este poema me ha parecido que se balancea entre el ataque y la plegaria. Me gusta intentar ponerme en la situación del escritor como amada o amante, y leer el poema cada vez con una especie de tensión e impotencia sabiendo que por mucha desesperación que intente el autor impregnar en sus palabras de persuasión, el día comenzará y dará fin a la felicidad que le produce a la pareja estar juntos viendo pasar la noche ,olvidándose de todo, dejándo fluir su amor.

Ovidio, sin saberlo, también nos hace partícipes de la plegaria, sabiendo lo que la Aurora le está haciendo ¿Cómo no iba a estar yo también en contra de Eos?. Puedo incluso imaginame que al mismo tiempo muchas más parejas están pidiendo lo mismo, es una súplica conjunta y mundial hacia Ella.

Siempre nos hacen ver la noche como lo siniestro, lo oscuro, lo desconocido ¿Pero por qué no también lo asociamos a la tranquilidad, a la intimidad, al lentísimo paso del tiempo, o al siempre acotado erotismo? Eso es lo que Ovidio quiere que veamos en su obra, que le acompañemos y que por supuesto, le apoyemos en su objetivo imposible.

“Ya besando unas manos cristalinas” Luis de Góngora.

Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,
ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,
estaba, oh claro sol invidïoso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria y acabó mi suerte.
Si el cielo ya no es menos poderoso,
porque no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.

Góngora, un importante autor del Barroco, también utilizó un enfrentamiento entre el amante y el amanecer (en este caso, más concretamente, el sol) que es el que acaba con el momento de felicidad entre los enamorados.
Otra vez, como Ovidio, se deja a la amada en 3º persona, sólo se nombra, pero también se describe la situación antes del amanecer, y se insulta al sol deseándole incluso la muerte.
Es muy curioso, además, que cuando el poema termina se hace referencia al hijo del sol, al igual que lo hace Ovidio con Memnón.

Por supuesto, este tema actualmente no ha quedado en el olvido, se trata de algo universal y aún totalmente actual diría yo, simplemente cada época o autor lo desarrolla de una forma diferente y personal.
Incluso en diferentes idiomas, encontramos clarísimos ejemplos de distintas “Suasorias a la Aurora”, Roger Whittaker es un gran y perfecto ejemplo de ello con su canción “Morning please don’t come“, “Amanecer, por favor, no vengas”

La letra traducida dice así:

Amanecer por favor, no vengas
Seguro que ves que mi amada está durmiendo
Amanecer por favor, no vengas
Deja que la noche tarde
Cuando las estrellas han abandonado el cielo
Debemos decirnos un cariñoso adiós.

Haz que la noche se mantenga encendida
Amanecer, por favor, no vengas
las estrellas brillan ahora con más fuerza
Amanecer por favor no vengas
El día no empezará para que me quites
A mi amada
Intenta atrasar al sol
Te lo suplico, amanecer, no vengas.

Canta, dulce ruiseñor
Cántame una canción sobre una interminable noche
Canta, dulce ruiseñor
Yo intentaré fingir
Que mañana no está cerca
Y que no hay nada por lo que temer.

También se han enfocado desde otros puntos de vista. ¿Por qué no pedirle en vez de a la Aurora, a un reloj que detenga el tiempo para que nunca amanezca?
Eso es exactamente lo que hicieron Los Panchos, un grupo de música latino popular de los 90 que solía escuchar cuando tenía unos 5 ó 6 años.

La letra dice así:
Reloj no marques las horas
Porque voy a enloquecer
Ella se irá para siempre
Cuando amanezca otra vez.

Nomás nos queda esta noche
Para vivir nuestro amor
Y tu tic-tac me recuerda
Mi irremediable dolor.

Reloj detén tu camino
Porque mi vida se apaga
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos
Haz esta noche perpetua
Para que nunca se vaya de mí
Para que nunca amanezca.

Reloj detén tu camino
Porque mi vida se apaga
Ella es la estrella
Que alumbra mi ser
Yo sin su amor no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos
Haz esta noche perpetua
Para que nunca se vaya de mí
Para que nunca amanezca

Y ahora, ¿Por qué no? También lo encontramos en Grecia. Este es un fragmento de la Odisea de Homero. En este fragmento Odiseo sí es el que maneja la entrada y salida del sol.

“No bien le pareció que Odiseo ya se habría recreado en su ánimo con su mujer y con el sueño, hizo que saliese del Océano la hija de la mañana, la de áureo trono, para que les trajera la luz a los humanos. Entonces se levantó Odiseo del blando lecho y dirigió a su esposa las siguientes palabras”.

El amor interminable, infinito…, el amor más puro, se dio forma en la historia de Romeo y Julieta, escrita por William Shakespeare. Nos habla de una relación imposible entre dos jóvenes debido a la rivalidad de sus respectivas familias.

La escena V de esta gran tragedia también nos habla del dolor que sienten los enamorados con la llegada del amanecer y por consiguiente de su inevitable separación. Julieta escucha a los pájaros cantar, y está segura de que son ruiseñores, por lo que no entiende la marcha de su amado.

Por otro lado, Romeo no duda de que son alondras, lo que quiere decir que el alba está cerca y es hora de abandonar el lecho.

ESCENA V

(ROMEO y JULIETA)

JULIETA.- ¿Tan pronto te vas? Aún tarda el día. Es el canto del ruiseñor, no el de la alondra el que resuena. Todas las noches se posa a cantar en aquel granado. Es el ruiseñor, amado mío.

ROMEO.- Es la alondra que anuncia el alba; no es el ruiseñor. Mira, amada mía, cómo se van tiñendo las nubes del oriente con los colores de la aurora. Ya se apagan las antorchas de la noche. Ya se adelanta el día con rápido paso sobre las húmedas cimas de los montes. Tengo que partir. O si no. Aquí me espera la muerte.

JULIETA.- No es ésa luz de la aurora. Te lo aseguro. Es un meteoro que desprende de su lumbre el Sol para guiarte en el camino de Mantua. Quédate.

¿Por qué te vas tan luego?

ROMEO.- ¡Que me prendan, que me maten! Mandándolo tú, poco importa.

Diré que aquella luz gris que allí veo no es la de la mañana, sino el pálido

reflejo de la luna. Diré que no es el canto de la alondra el que resuena. Más quiero quedarme que partir. Ven, muerte, pues Julieta lo quiere. Amor mío, hablemos, que aún no amanece.

JULIETA.- Sí, vete, que es la alondra la que canta con voz áspera y destemplada. ¡Y dicen que son armoniosos sus sones, cuando a nosotros viene a separarnos! Dicen que cambia de ojos como el sapo. ¡Ojalá cambiara de voz!

Maldita ella que me aparta de tus atractivos. Vete, que cada vez se clarea más la luz.

RomeoJulieta

Matrimonio en Roma

5 marzo 2009

La palabra matrimonio, viene de “mater” que en latín significa “madre”; esto era porque el matrimonio en Roma tenía como finalidad tener hijos, el amor era algo secundario.

En la antigua Roma casi no había solteros, ya que el matrimonio era considerado necesario, los hombres que no tenían esposa estaban mal vistos, y debían pagar impuestos.

Para casarte en la antigua Roma tenías que cumplir ciertos requisitos,  por así decirlo:

– Ser ciudadano

– Contar con el consentimiento paterno. Al principio los novios ni siquiera podían opinar, algo que ha seguido pasando hasta hace poco.

– Y tener la edad legal:  Doce años en las mujeres, y dieciséis en los hombre.

Había tres tipos de ceremonias:

Confarreatio: Ceremonia ante la máxima autoridad religiosa y diez testigos, (Se comía una torta de trigo durante la boda).

Este video es una repesentación de una ceremonia Confarreatio

Coemptio: Venta simbólica de la novia al futuro esposo. Se realizaba ante la presencia de cinco testigos y un portador de una balanza.

Usus: Requería la vida en pareja durante un año seguido sin interrupciones de más de tres noche seguidas.

La boda:

Antes de la boda, se consultaba a los auspicios. Consultar a los auspicios consistía en hacer una ceremonia donde se soltaban pájaros y se adivinaba el futuro (de la futura pareja) dependiendo de la dirección en la que volaban. También servía como protección de los malos espíritus. La palabra auspicio viene del latín “auspicium”: “auis” significa aver, y “spicio” observar. De ahí vienen palabras como “avión” o “avestruz”.

La noche antes de la boda la novia ofrecía sus juguetes a la diosa Venus.

Luego se cambiaba poniéndose una túnica blanca y cubriendo su cabeza con un velo rojo, símbolo de pasión.

El padre, hacía un sacrificio a los dioses de un animal, y tras esto se firmaban los papeles.

La esposa era asistida por la “pronuba”, que era una matrona casada una sola vez. Ésta unía las manos derechas de los esposos una sobre otra.

Cumplidas las formalidades, tenía lugar el banquete: la cena nupcial.

Después de acompañaba a la novia a casa de su marido dónde la levantaban a pulso para que no pisara el umbral de la puerta (motivos supersticiosos). Una vez allí, el marido le ofrece agua y fuego, considerados los elementos de la vida.

La mujer, tenía más libertad estando casada: podía salir de casa y acudir a banquetes, reunirse en las termas, ir a los espectáculos..

En cuanto a la fidelidad, era severamente castigada en caso de adulterio.El marido tenía derechos de acusar e incluso matar a su esposa. Con el gobierno de César Augusto se impuso una ley por la cual se desterraba a la mujer infiel. Y se consideraba que la mujer era la única culpable de una infidelidad, incluso si era cometida por el marido.

Divorcio:

Al principio el matrimonio podía anularlo sólo el marido, simplemente tenía que llamar a su mujer, pedirle las llaves de casa ante un testigo y decirle: “tuas res habeto”, que significa “coge tus cosas”.

Pero más adelante la ley cambió, y se clasificaron los divorcios según la causa:

Divortium ex iusta causa: Adulterio

Divortium bona gratia: No era culpa de nadie ( impotencia, esterilidad..)

Divortium sine causa: Sin causa

Divortium communi consensu: De mutuo acuerdo

Actualmente, podemos ver muchísimas diferencias y evoluciones con respecto al matrimonio romano. Por ejemplo, ¿qué es eso de tener como finalidad fundar una familia? Ahora nos casamos por amor (siempre hablando de la cultura occidental), porque queremos, y además podemos formar una familia si nos place.

Hoy en día el matrimonio concertado es algo que no conocemos en nuestra sociedad, pero aún en China, India o Japón los matrimonios arreglados son muy comunes.

Respecto a los años, hay variaciones sobre la edad en la que uno puede casarse en occidente, pero varía de los 15 a los 18 años, en Roma se consideraba a una niña desarrollada físicamente suficiente madura como para casarse (ya que ya era fértil), y por eso contraían matrimonio en una edad tan temprana.

La boda en sí, no es tan diferente a las bodas que se ven hoy en cualquier sitio en cambio, ya que es usual hacer una gran ceremonia en la cual se firman los papeles y se casa a la pareja , para después celebrar un gran banquete y terminar con la reunión del novio y la novia en solitario.

Obviamente a la mujer de hoy, al ser casada, no se le abren puertas respecto a salidas de su casa, reuniones con amigas o asistencia a teatros, pero lo que si se mantiene aunque en menor medida es el machismo oculto que existe en el matrimonio y la familia. Por ejemplo:

-Es costumbre ponerle a los hijos primero el apellido del hombre  y no el de la mujer.

-Las mujeres suelen cobrar salarios más bajos que el de su marido.

-El matrimonio se considera “marido y mujer”, el cristianismo (uno de los mayores promovedores del machismo) no se dignó a crear un vocablo especial para el sexo femenino.

-El adulterio o el embarazo previo a la concertación del matrimonio en algunas culturas son castigadas con la pena capital para las mujeres.

Aún siendo miles de años los que nos separa de los antiguos romanos, está visto que no tenemos costumbres tan diferentes que las de nuestros ancestros, y que incluso medios algo arcaicos dados en el S. I, siguen vigentes hoy en día en culturas poco desarrolladas.

Referentes de Catulo

15 febrero 2009

La compañía de danza contemporánea dirigida por Tania Pérez- Salas dio a conocer la puesta en escena de Clodia la impúdica, basada en uno de los poemas que dedicó Catulo a su amada, cuando se enteró de su infidelidad. Fue escenificada en el Palacio de Bellas Artes, acompañada con la música del compositor Carl Orff, quien adaptó los versos del poeta en una partitura que tituló Catulli Carmina.
Aparecieron quince bailarines en escena para trasmitir, mediante el lenguaje corporal, la pasión, el incesto, la infidelidad y el amor.

Aún siendo poesía de la época de la Roma antigua, el tema no es diferente de lo que nos rodea en la actualidad: “mujeres infieles, perversas y cautivadoras”
Tania Pérez-Salas, quien interpretó a Clodia, dijo que esta mujer de la Roma antigua fue liberal, sofisticada y sin miedos, pues retaba constantemente a la muerte, al sexo y a la pasión. “La obra narrará la vida de Clodia, quien decidió convertirse en una prostituta después de haber perdido a su hermano, que era el amor de su vida”, contó.
La trágica historia de Clodia inició cuando se enamoró de su hermano y que desafortunademente murió. Después de esta pérdida, decidió entregar su vida a un prostíbulo, donde conoció a Catulo.
Catulo se enamora perdidamente de ella, pero las infidelidades no las toleró y decidió dejar a su amada, a pesar del dolor que esto le ocasionaría.

Entre las obras más famosas de Catulo están sus llamados Catulli Veronensis liber, que evidencian profunda pasión, devoción, desprecio y odio hacia una dama misteriosa, identificada únicamente como Lesbia.

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Tania Pérez-Salas

Catulo

24 enero 2009

Catulo nació en Verona en el año 87 y murió en el 57, pertenecía a una familia acomodada dueña de tierras en Verona, Sirvión y cerca de Tíber. Su padre era amigo de César, al que él, sin embargo despreciaba.

Fue amante de una mujer casada y adinerada, Clodia. Gran mayoría de los poemas de Catulo le son dedicados, aunque él la llamaba Lesbia. Su relación acabó con las infidelidades de ella.

Escribió también a un joven llamado Juvencio, con el que se cree que mantuvo una relación amorosa.

Sus poemas se clasifican en:

-Poemas mitológicos

-Poemas satíricos y epigramáticos (en los que crítica a sus enemigos y a la sociedad en la que vivía)

-Poemas líricos y elegíacos ( abarcan temas relacionados con el amor y la amistad)

Catulo, tenía un gran dominio del lenguaje, lo que le permitió escribir desde poemas intensos que rozan la perfección en todos los sentidos hasta obscenidades con las que ataca a sus enemigos, ya sea metafórica o directamente.

GELIO, MAMÓN:

¿Cómo podría yo explicar, Gelio, por qué esos labios de rosa

se te vuelven más blancos que la nieve invernal,

cuando sales de casa por la mañana y cuando en los largos días

de verano te levantas a las dos de la indolente siesta?

Yo no sé que ocurre de verdad: ¿Será cierto lo que se cuchichea,

Que devoras la parte gruesa y tiesa del centro de un tío?

Sí, es verdad: lo proclaman los riñones derrengados del pobre

Víctor y tus labios manchados de la leche ordeñada.

En este poema, Catulo utiliza el sexo para ridiculizar a Gelio, sin utilizar un lenguaje vulgar. Utiliza metáforas para que el lector comience con curiosidad a leer el poema “labios de rosa se te vuelven más labios que la nieve invernal”, para poco a poco hacer evidente el sentido impúdico del poema “ que devoras la parte gruesa y tiesa de un tío”.

El resultado son palabras normales, con las que Catulo juega para convertirlas en un ataque grosero contra Gelio.

BESOS DE LESBIA:

Me preguntas, Lesbia, cuántos besos

tuyos me bastarían y sobrarían.

Cuantos infinitos granos de arena Libia

hay en Cirene, rica en laserpicio,

entre el abrasador templo de Júpiter

y la sagrada tumba del legendario Bato,

o cuantas estrellas en la noche callada

contemplan los furtivos amores de los hombres,

tantos besos tuyos bastarían

y sobrarían a loco de Catulo:

así los curiosos no podrán contarlos

ni una malévola lengua hechizarlos.

Besos de Lesbia, por el contrario, es una de las muchas declaraciones de amor hacia su amada, en la que da a conocer, además de su culto lenguaje y de su destreza para la poesía, sus conocimientos sobre geografía y otras materias. “ Cuantos infinitos granos de arena Libia hay en Cirene…”

El tema del poema son los besos que a Catulo le bastarían de Lesbia para sentirse satisfecho.

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Ana Jiménez Palmer.